Cuento - Secreto
Dos niñas pasaban las tardes en casa de su abuela jugando a ser grandes. Se metían en su cuarto sin permiso y salían vestidas con tacos altos, vestidos que arrastraban por el piso, hebillas mal puestas y maquillaje corrido. Se sentían princesas, aunque, en realidad, parecían payasos. Cuando salían a la pasarela (el pasillo de la casa), sus tacos no hacían un “toc, toc” elegante y satisfactorio. Era un ruido más torpe, más arrastrado, como si en vez de pasos fueran tropezones. Pero ellas igual caminaban como si estuvieran en un desfile. Así eran las tardes. Hasta que un día, Lupe salió con un vestido hermoso. Se le caía de los hombros, pero lo sostenía como podía. Estaba pintada como una pepona y llevaba un peinado que le había hecho Juana (que, como siempre, después tenían que estar horas desenredando). Y, además, tenía puestos los únicos tacos que la abuela no dejaba usar. Caminaba. O eso intentaba; su pie no llegaba ni a la mitad del taco, quedaba escondido al principio y por d...