Entradas

Mostrando entradas de abril, 2026

Cuento - Secreto

Dos niñas pasaban las tardes en casa de su abuela jugando a ser grandes. Se metían en su cuarto sin permiso y salían vestidas con tacos altos, vestidos que arrastraban por el piso, hebillas mal puestas y maquillaje corrido. Se sentían princesas, aunque, en realidad, parecían payasos. Cuando salían a la pasarela (el pasillo de la casa), sus tacos no hacían un “toc, toc” elegante y satisfactorio. Era un ruido más torpe, más arrastrado, como si en vez de pasos fueran tropezones. Pero ellas igual caminaban como si estuvieran en un desfile. Así eran las tardes. Hasta que un día, Lupe salió con un vestido hermoso. Se le caía de los hombros, pero lo sostenía como podía. Estaba pintada como una pepona y llevaba un peinado que le había hecho Juana (que, como siempre, después tenían que estar horas desenredando). Y, además, tenía puestos los únicos tacos que la abuela no dejaba usar. Caminaba. O eso intentaba; su pie no llegaba ni a la mitad del taco, quedaba escondido al principio y por d...

Cuento Fantástico

Me desperté desconcertada, sin saber dónde estaba. Como la mayoría de las veces, estaba boca abajo, mirando el piso. Había una alfombra verde oscura que me resultaba demasiado familiar. Cuando me di vuelta, vi una ventana que daba a un patio con flores de hibiscus. La reconocí: estaba en la casa de mi abuela. Me levanté rápido, emocionada por poder desayunar con ella. Salí al pasillo; la alfombra amortiguaba mis pasos demasiado, como si no terminara de pisarla. Al llegar a la escalera, me sostuve de la baranda. Se balanceó, como siempre. Esperé que se detuviera, pero siguió moviéndose un segundo más, como si alguien estuviera bajando unos escalones más abajo que yo. Bajé, un poco desconcertada. Desde la cocina se escuchaba la melodía de la radio. Cuando entré, la cocina estaba completamente iluminada. Me encandilé un poco, pero la luz no venía de ninguna parte. Las cortinas estaban cerradas; no había puertas abiertas ni luces prendidas. Me acerqué a la pared de madera. Habí...

Diario Semana 08/04

  08/04: Cerca de la casa de mis abuelos hay un muro, donde hace más de dos años hay un grafiti que dice “Daiana te amo, tu Marcelito” y un dibujo de corazón al lado. Cuando pasamos por la pared leo la declaración de amor de Marcelo en voz alta porque me da gracia. Mi familia dice que da vergüenza ajena, pero a mí me parece tierno. Siempre que recuerdo ese grafiti blanco y desprolijo me pregunto si a Daiana le gusto o si al igual que a mi familia le dio vergüenza. Me pregunto si ese amor que expresa Marcelito es sincero y es para ella o si es es solo para demostrarle algo a los demás, y obviamente también me pregunto si seguirán juntos o si se separaron. 09/04: En la carnicería de mi barrio hay un cartel que dice “LECHÓN LINPIO”, a penas lo leímos todos llegábamos a casa y comentábamos sobre el cartel, nos reíamos. Cuando venía gente casa mencionaba haber leído el cartel y se reía. Hoy paso más de un año y el cartel sigue ahí, igualito, y todos conocen la carnicería del cartel “L...

Una Mirada Honesta - documental

Al inicio del documental, Eduardo Longoni se pregunta el para qué de la fotografía. Relata un sueño que tuvo, casi cinematográfico, de él jugando al fútbol con sus amigos, cuando despertó, no quería olvidárselo. Esa tarde fue a su barrio de cuando era chico, sacó fotos y llegó a la conclusión de que los recuerdos se pueden ir evaporando, pero las fotos nos recuerdan las cosas, nos quedan para la memoria. Por lo que pude interpretar del documental, él no ve a su fotografía con una función estética o de belleza, sino más bien histórica. De hecho, en un momento le dice a otro artista que su fotografía no es bella porque él no quería capturar una belleza, sino que necesitaba dar testimonio. El artista le responde que la belleza depende de la mirada, que el vector es lo que uno observa y quiere fotografiar, y que la belleza surge cuando el fotógrafo ve un fenómeno y lo captura. La mayoría de sus fotos capturan hechos sociales históricos. Como, las fotos que les sacó a las Madres y Abuel...

Diario - semana 1

D iario - sueños 25/03: De chiquita tenía un sueño que se repetía mucho. En tercer grado de primaria junto a mis compañeros ya podíamos volver solos a casa. Los primeros meses, cuando los padres no nos retiraban, dependíamos del portero para que nos habrá el portón de la escuela. Chevio, el portero, nunca abría el portón hasta el horario exacto de salida. Siempre había que esperar diez minutos amontonados en la reja. Entonces soñaba que 12:20 desde el cielo pasaba un cóndor que me agarraba bien los hombros y me cruzaba del lado de la calle para volver más temprano a casa. 26/03: Este es el último sueño que recuerdo. Fue la noche previa al segundo parcial de semiología, el parcial arrancaba 7am asique tenía que salir 6:15am y despertarme como tarde 5:30am. Deje todo listo y para las diez de la noche ya estaba en la cama, pero no podía dormirme. Una vez que logre dormirme la noche fue imposible. 1:37am me desperté porque había soñado que me quedaba dormida. Más tarde a eso de las...

Presentación al estilo “Rodolfo Walsh”

Presentación al estilo  “Rodolfo Walsh” Mi nombre es Juana Vilariño. Siempre quise un segundo nombre, pero soy tan indecisa que nunca pude elegir uno, así que me tuve que conformar con el mío y con que, cada vez que iba a la casa de mis vecinos, me cantaran la canción de Juana Azurduy. Nací en Bariloche, ciudad donde viví toda mi vida hasta el 2025, cuando me mudé a Buenos Aires. Mi sueño de chiquita era dedicarme a algo relacionado al deporte. Hice gimnasia artística desde que tengo memoria y siempre me imaginé como profesora de gimnasia, pero en un momento me desmotivo y en 2022 dejé. De golpe tenía un montón de tiempo libre que aproveché para probar nuevos deportes. Pensé en ser instructora de ski, pero tampoco me apasionaba lo suficiente, y entendí que el deporte era mejor como un hobby o, tal vez, podía abordarlo desde otra perspectiva como la comunicación o la publicidad. Mi padre es docente universitario y entrenador de escalada, estudió el profesorado de Educación Fís...

Cuento - Sueño

La casa estaba igual que siempre: la televisión prendida en el canal América, con el volumen un poco más alto de lo necesario, y mi nona sentada en su sillón, como siempre, tejiendo. No me sorprendió verla. Me acerqué rápido y me senté a su lado. Le pregunté si quería una chocolatada. No me respondió, pero no hacía falta. Fui a la cocina y la preparé con dos vainillas, como siempre me pedía. Cuando volví al sillón, ya no estaba. La encontré en su habitación, doblando los saquitos de lana que nos hacía a mí y a mis primas, ella no me miraba. Luego se fue a la mesa del comedor a tomar la medicación, como todos los mediodías. Me senté con ella y agarré una mandarina, la pelé despacio, con mucho cuidado, sacando cada hilo blanco que tenía, como solíamos hacer siempre. Cuando levanté la vista para dársela, ya se había levantado. La seguí. Iba de un lado de la casa al otro, sin apuro, como si tuviera algo que hacer en cada rincón. Yo iba atrás, tratando de alcanzarla para poder compart...