Diario Semana 08/04

 08/04: Cerca de la casa de mis abuelos hay un muro, donde hace más de dos años hay un grafiti que dice “Daiana te amo, tu Marcelito” y un dibujo de corazón al lado. Cuando pasamos por la pared leo la declaración de amor de Marcelo en voz alta porque me da gracia. Mi familia dice que da vergüenza ajena, pero a mí me parece tierno. Siempre que recuerdo ese grafiti blanco y desprolijo me pregunto si a Daiana le gusto o si al igual que a mi familia le dio vergüenza. Me pregunto si ese amor que expresa Marcelito es sincero y es para ella o si es es solo para demostrarle algo a los demás, y obviamente también me pregunto si seguirán juntos o si se separaron.

09/04: En la carnicería de mi barrio hay un cartel que dice “LECHÓN LINPIO”, a penas lo leímos todos llegábamos a casa y comentábamos sobre el cartel, nos reíamos. Cuando venía gente casa mencionaba haber leído el cartel y se reía. Hoy paso más de un año y el cartel sigue ahí, igualito, y todos conocen la carnicería del cartel “Lechón linpio” con n. La tontera la cual nos reíamos en realidad era una buena publicidad.

10/04: Cuando menos se piensa, mejor se pasa. Eso está escrito con corrector en el asiento delante al que me acabo de sentar en el tren.

Parece un consejo liviano, incluso bueno, porque hay cosas que si las pensas demasiado se arruinan. Como animarte a hacer algo que te da miedo o vergüenza. Si lo pensamos mucho encontramos mil razones para no hacerlo.

 Pero ¿Qué pasa cuando no pensar se vuelve costumbre? Porque ahí no es liviano, es cómodo.

De hecho, siento que esta frase es bastante un reflejo de la época en la que estamos. Hoy en día hay muchos discursos “apolíticos” mucha gente diciendo que no le interesa la política, como si eso no fuera, en sí mismo, una postura política. Como si no pensar en política fuera una forma neutral de estar en el mundo.

Pensar se volvió incómodo y lo entiendo, porque todos estamos haciendo lo que podemos para estar bien, cosa que cada vez es más difícil, pero, aunque no pensemos no quiere decir que no pase, o que no nos afecte.

11/04: El año pasado fue mi primer año lejos de casa, y un día estaba llegando tarde a clase. Cuando eso me pasaba en Bariloche, si mis papas podían, me alcanzaban, o si no, siempre algún vecino te encontrabas y te acercaba hasta donde podía. Pero esta vez no, no estaban ni mis papas, ni mis vecinos. No me quedaba otra que llegar tarde.

Cuando me subo al colectivo y me siento veo un cartel que tenía el chofer en el techo. Donde decía algo asi como “si no tienes quien te lleve, Jehová te guía”. Y lo interprete como quise, como si fuese un mensaje para mí, (y para cualquiera que estuviera ahí sin nadie que lo alcance), y pensé que el chofer te “te guiaba”, en un tono gracioso refiriéndose a que te alcanza, en mi caso a la parada de la facultad.

Cuando volvi de la facultad, se lo conté a mi tía completamente convencida de mi interpretación. Ella me miro con una mezcla de sorpresa y gracia y me dijo: “No, Juani… Jehová es un Dios, no el chofer”, me sentí Paola Argento.

12/04: Viendo el documental “Una Mirada Honesta” me llamo la atención la botella que decía “se vende” arriba del Falcón, me dio mucha nostalgia, porque mi vecino tenía un Falcón celeste y por muchos años tuvo la misma botella con escrito “se vende”.

13/04: Cuando el profesor dio la temática de la semana para el diario me encanto, porque siempre encuentro carteles que me llaman la atención, pero justo esta semana que necesitaba, no encontré ninguno.

14/04: Hoy estuve en la autopista panamericana, creo que soy de las únicas personas que aman las autopistas, pero lo que me gusta de la panamericana es la cantidad de carteles que tiene. Me gusta observar y analizar las publicidades y hay de todo, desde empanadas, marcas de ropa, canales de televisión e incluso casinos.

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Presentación al estilo “Rodolfo Walsh”

Cuento - Sueño