Cuento - Traición

Era una tarde de invierno en Buenos Aires. Como en todas las vacaciones, Francesca se quedaba unos días en casa de su abuela. Y como siempre, Paz, su prima la estaba esperando. Siempre fueron culo y calzón. Compartían todo juntas, sobre todo las tardes, aunque en invierno se les hagan más cortas.

La mejor parte de pasar los inviernos ahí era Pía, su tía. Pía era joven, divertida, hermosa, despreocupada las dos la idolatraban mucho. Las peinaba, se sacaban fotos, iban a la calesita y comían garrapiñada, preparaban pochoclos para ver películas. Con ella todo parecía más divertido.

Pero en verano apareció Facundo, su novio.

Desde ese entonces nada fue igual para las chicas, ella seguía comiendo pochoclos, mirando películas, yendo a la plaza. Pero ya no con ellas, sino con Facu.

Aquella tarde la casa estaba especialmente silenciosa. Afuera empezaba a oscurecer y las ventanas empañadas por la calefacción dejaban ver apenas las luces amarillas de la calle. La abuela dormía una siesta en su cuarto, y Pilar tenía que salir unas horas.

“Se quedan con Facu, ¿sí? Ya vuelvo” dijo mientras buscaba las llaves en la cartera.

Ellas levantaron la vista y se miraron con una mirada cómplice. 

Facundo vio la situación, y no entendió.

 “Voy a comprar unas facturas para merendar, ¿quieren?”

Las niñas se volvieron a mirar y sonrieron.

“Si, si, anda” le dijeron felizmente.

Apenas se fue Facundo las chicas fueron a prepararle una sorpresa. Mientras tanto facu caminaba rápido para llegar q la panadería de la esquina, se estaba empapando por la lluvia, cuando está apunto de cruzar la esquina, el semáforo se puso en rojo, tenía que esperar 63 segundos bajo la lluvia. 

Las nenas mientras revolvían las chocolatadas de la merienda mientras se reían.

Al fin la luz del semáforo cambió de esa constante luz roja a la figura blanca caminando.



Facundo compró media docena de facturas, 2 de dulce de leche, como le gusta Paz y 2 de pastelera como le gusta a Francesca y el resto medialunas porque nunca fallan. Y volvió rápido a la casa.

Al abrir la puerta ve a Francesca y paz esperándolo, con una sonrisa piadosa.

“Te preparamos la chocolatada” le dicen.



El muerto de ternura se sienta y abre las facturas. Las nenas tomaban la chocolatada en vaso de plástico, pues ya rompieron tantos que su abuela no las deja usar los de vidrio.

Ellas ya iban por la mitad y Facundo ni la había probado aún. 

“Dale toma” Le dice Francesca 

Facu la mira desconcertado y toma.

Las nenas lo miraban atento, el hace una cara de asco y dice.

“¿Esto es chocolatada? ¿Con qué la hicieron?”

(falta hacerle un buen final)

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